Mi cuarto

No dormí aún, y sin embargo
se proyectan mis sueños en el techo.
La noche se deshace en gemidos sutiles:
el viento que sacude la ventana, el dedo
que bailotea entre las hojas del libro y
las plantas que silban por lo bajo, como si
en ese gesto se alargaran la vida.
Sólo esa antología de silencios me sostiene;
y nada más. Sé que en algún momento
podré cerrar los ojos, y una parte mía
se acercará al balcón, encenderá un cigarrillo
e intentará escuchar con detenimiento
aquellas pequeñas cosas para las que
nunca tendré el oído, ni la voz.

*Poemita que escribí recién en una plaza de San Telmo. No esperen mucho.

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  1. periodismodeaca posted this
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